A mediados de Abril del año pasado (2008), unos buenos amigos me regalaron una pala de padel.
El modelo es padel lobb poseidon, una pala de 42mm y un sonido espectacular con el que pasé unos muy buenos ratos en pista.
Una pala con buenos recuerdos y que fue bautizada por varios contrincantes como “el chuletón” por su grosor, forma y sonido de los remates.
A los dos meses de usarla, un golpe fortuito contra una pared en la pista propició que se fuese rajando poco a poco, agujero tras agujero...
Tras 8 meses colgada en una pared de la habitación junto con otros restos de museo, y tras indagar sobre cómo reparar palas de padel y materiales necesarios, ahora me he propuesto arreglarla y rebautizarla pintándola de nuevo.